Helena: No debería de haber faltado. Para un día que pasaalgo interesante. ¡Jo!
Nellie: Pues sí, es una pena. Por cierto, me encanta este vestido, es tan bonito.
Helena: Por cierto, ¿cuándo es tu cumpleaños?
Nellie: El 14 de Febrero.
Helena: ¡Oh! ¡Qué bonito!
Nellie: Pues yo le tengo asco a esa fecha. En mi cumpleaños siempre las parejitas paseando, regalándose caprichos. ¡Uff! ¡Qué asco!
Helena: Eso sí. Pero este año lo celebrarás conmigo. Ya verás. -le sonreí.
La verdad es que tenía razón, fue un gran cumpleaños, ya desde la semana anterior se veía atareadas a Helena y a Samy. Y Samy, a la que nunca vi sonreir, sonreía sin parar. Por la tarde de ese miércoles, mi cumpleaños comenzó con taparme los ojos y guiarme al local reservado. Cuando llegué había una tarta de fresas y nata, un cartel escrito a mano y unos regalos. Un kit de peluquería para prender a peinarme como Helena y unos vestidos supermonos.
Nellie: Muchas gracias chicas. -las abracé. Samy metió en unos dedos en la tarta, le pongo un poco en la nariz, y ella hunta la mano y la restriega en mi cara.
Nellie: ¡Mala! -meto otra mano e intento bañar a Samy pero le restriego la mano pringosa a Helena.
Helena: ¡Zorra! -dijo y luego ella tambien coge otro trozo y me lo tira. Al final, no hay tarta está en nuestra cara.
XxX: Siento molestar. -me dí media vuelta.
Helena: Gonzalo...
Samy: No sabía que tenías ese tipo de contactos. -me miró sorprendida.
Nellie: Bueno... La verdad es que no sé que hace él aquí...Gonzalo: Es tu cumple ¿no? Te traje un regalo. ¿Qué haceis todas con tarta en la cara?
Helena: Esto... -le retriega un poco de tarta.
Nellie: Venga... Contra él chicas.
Gonzalo: No es justo, yo solo soy uno.
Nellie: Pero eres un chico. -le pongo el plato en la cara, como los payasos. Queda blanquito por algunos lados. Me reí, ellas y luego él. Abro su regalo, es una cadena gorda, muy bonita, de plata.
Nellie: ¡Oh!
Gonzalo: ¿Te gusta?
Nellie: Es preciosa pero... No puedo aceptarla, es una Estigma... Yo...
Gonzalo: La he comprado para ti.
Nellie: Pero es muy cara. Yo no puedo aceptar un regalo así.
Gonzalo: Hazlo, es para tí. -cogió la cadena y me la puso. Sentí que sus manos sudaban. No estaba segura si era el mismo Gonzalo que siempre pensé que fue. Cuando llegamos a mi casa, Gonzalo se lavó e iba a irse pero Nora le fue a atacar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario